Proteger una empresa también significa proteger el patrimonio de quienes la dirigen.

Dirigir una empresa también significa asumir responsabilidades

Constituir una sociedad limitada es una excelente forma de emprender, pero existe una idea muy extendida que conviene aclarar: el patrimonio de la empresa y el patrimonio del administrador no siempre están completamente separados.

Muchas personas creen que, por el simple hecho de ser administrador de una sociedad, nunca responderán con sus bienes personales. Sin embargo, la realidad jurídica es diferente.

Cuando un administrador incumple determinadas obligaciones o adopta decisiones que generan perjuicios, puede verse obligado a responder personalmente frente a socios, acreedores, trabajadores, administraciones públicas o terceros.

Y defenderse ya supone, en muchas ocasiones, un importante coste económico, incluso aunque finalmente no exista condena.

Por eso existe el seguro D&O (Directors & Officers), una solución cada vez más habitual entre empresas de todos los tamaños.

¿Qué es un seguro D&O?

El seguro D&O (Responsabilidad Civil de Administradores y Directivos) protege el patrimonio personal de quienes toman decisiones en una empresa.

Su finalidad no es asegurar los bienes de la sociedad, sino proteger a las personas que ejercen funciones de administración o dirección frente a reclamaciones derivadas de su gestión.

En otras palabras, protege a quien firma, decide y representa a la empresa.

¿Quién puede presentar una reclamación?

Una de las mayores sorpresas para muchos administradores es descubrir que una reclamación puede llegar desde diferentes frentes.

Dependiendo del caso, podrían reclamar:

  • La propia sociedad.
  • Los socios o accionistas.
  • Clientes.
  • Proveedores.
  • Acreedores.
  • Trabajadores.
  • La Agencia Tributaria.
  • La Seguridad Social.
  • Administradores concursales.
  • Determinadas autoridades administrativas.

No todas las reclamaciones terminan en condena.

Pero prácticamente todas obligan a defenderse.

Y esa defensa tiene un coste.

No solo afecta a las grandes empresas

Existe otro error muy habitual.

Pensar que el D&O únicamente interesa a multinacionales o grandes consejos de administración.

Nada más lejos de la realidad.

Existen miles de pequeñas sociedades familiares donde el administrador concentra prácticamente todas las decisiones.

Precisamente en estas empresas el patrimonio personal suele estar más vinculado al futuro del negocio.

Por ello, el seguro D&O resulta especialmente recomendable para:

  • Pymes.
  • Empresas familiares.
  • Startups.
  • Despachos profesionales.
  • Sociedades patrimoniales.
  • Asociaciones y fundaciones.
  • Cooperativas.

¿Qué suele cubrir un seguro D&O?

Cada aseguradora ofrece condiciones diferentes, pero normalmente este tipo de pólizas puede contemplar:

  • Gastos de defensa jurídica.
  • Constitución de fianzas cuando proceda.
  • Indemnizaciones derivadas de reclamaciones cubiertas.
  • Gastos de investigación.
  • Reclamaciones por errores de gestión.
  • Determinados gastos de reputación o comunicación de crisis.
  • Protección para administradores actuales y, en algunos casos, anteriores.

La amplitud de estas coberturas depende de cada póliza.

Por eso resulta esencial analizar cada caso de forma individual.

¿Qué no suele cubrir?

También conviene conocer sus límites.

Con carácter general, un seguro D&O no cubre:

  • Actuaciones dolosas o intencionadas.
  • Enriquecimiento ilícito.
  • Delitos cometidos de forma consciente.
  • Sanciones no asegurables conforme a la legislación vigente.

Conocer estas exclusiones evita falsas expectativas y permite contratar una protección realmente adecuada.

El error de contratar únicamente por precio

Dos seguros D&O pueden parecer muy similares sobre el papel y tener diferencias importantes cuando llega una reclamación.

Aspectos como:

  • La definición de quién está asegurado.
  • Los límites para gastos de defensa.
  • La cobertura de antiguos administradores.
  • El periodo de descubrimiento.
  • La protección de administradores de hecho.
  • Las reclamaciones laborales.
  • Las investigaciones administrativas.

Pueden variar considerablemente entre aseguradoras.

Por eso, elegir únicamente por precio rara vez es la mejor decisión.

Dirigir una empresa implica asumir decisiones cada día.

La mayoría son acertadas.

Pero basta una reclamación para comprender que proteger únicamente el patrimonio de la sociedad puede no ser suficiente.

Un seguro D&O bien diseñado ayuda a proteger algo igual de importante: la tranquilidad y el patrimonio personal de quienes hacen posible que una empresa avance.