
Hacer bien tu trabajo no significa estar libre de cometer un error
Un arquitecto realiza un cálculo incorrecto. Un asesor incumple involuntariamente un plazo. Un consultor da una recomendación que ocasiona un perjuicio económico a su cliente. Un profesional maneja incorrectamente determinada información.
Ninguno pretendía causar un daño.
Pero todos pueden recibir una reclamación.
Cuando trabajamos como profesionales asumimos una responsabilidad que va más allá de hacer correctamente nuestro trabajo: también podemos tener que responder por las consecuencias económicas de nuestros errores, negligencias u omisiones.
Y una reclamación profesional puede afectar directamente al patrimonio del profesional o de su empresa.
Para protegerse frente a este riesgo existe el seguro de Responsabilidad Civil Profesional.
¿Qué es la Responsabilidad Civil Profesional?
Es la responsabilidad que puede surgir cuando un profesional causa un perjuicio a un tercero como consecuencia de un error, una negligencia o una omisión cometidos durante el ejercicio de su actividad.
El seguro de Responsabilidad Civil Profesional está diseñado precisamente para afrontar este tipo de reclamaciones.
No se trata únicamente de pagar una posible indemnización. Una parte fundamental de la protección es contar con defensa jurídica desde que aparece la reclamación. Porque incluso cuando el profesional considera que ha actuado correctamente, puede tener que demostrarlo.
RC Profesional y RC de explotación: no son lo mismo
Esta diferencia es especialmente importante.
Imaginemos un despacho profesional. Un cliente entra en la oficina, tropieza con un cable y se lesiona. Eso sería, en principio, un supuesto de Responsabilidad Civil de explotación.
Ahora imaginemos que ese mismo despacho comete un error profesional que provoca a su cliente una pérdida económica de 50.000 euros.
Estamos ante un riesgo completamente diferente: Responsabilidad Civil Profesional.
Tener asegurada la responsabilidad civil de un local o de una empresa no significa necesariamente tener cubierta la responsabilidad derivada del ejercicio de una profesión.
Y confundir ambas coberturas puede salir muy caro.
Un error profesional puede causar daños sin romper absolutamente nada
Esta es otra característica fundamental de la RC Profesional.
En muchas profesiones, el principal riesgo no consiste en causar una lesión física o romper un objeto. El daño puede ser exclusivamente económico.
Por ejemplo:
- Un asesor omite un trámite y su cliente pierde una oportunidad económica.
- Un arquitecto comete un error en un proyecto que obliga a realizar modificaciones.
- Un consultor proporciona información incorrecta que lleva al cliente a tomar una decisión perjudicial.
- Un profesional incumple accidentalmente un deber de confidencialidad.
No hay necesariamente un daño físico. Pero puede existir un perjuicio económico importante.
¿Quién debería tener un seguro de Responsabilidad Civil Profesional?
En determinadas actividades la legislación o las normas profesionales pueden exigir disponer de esta protección.
Pero que no exista obligación legal no significa que no exista riesgo.
En España encontramos multitud de actividades para las que resulta recomendable estudiar una RC Profesional:
- Abogados y asesores.
- Arquitectos e ingenieros.
- Administradores de fincas.
- Profesionales sanitarios.
- Consultores.
- Profesionales informáticos.
- Agencias y profesionales del marketing.
- Mediadores y otros profesionales financieros.
- Gestores.Técnicos y profesionales independientes.
- Etc …
Una regla sencilla puede ayudarnos:
Si un cliente confía en tus conocimientos profesionales para tomar una decisión, existe la posibilidad de que reclame si considera que tu actuación le ha ocasionado un perjuicio.
¿Qué puede cubrir una póliza de RC Profesional?
Las coberturas dependen de cada profesión y aseguradora, pero pueden contemplar, entre otras:
- Indemnizaciones por errores o negligencias profesionales.
- Defensa jurídica.
- Gastos judiciales.
- Constitución de determinadas fianzas.
- Daños o pérdida de documentos y expedientes.
- Reclamaciones relacionadas con empleados.
- Vulneración accidental de información confidencial.
- Determinadas reclamaciones relacionadas con protección de datos.
- Gastos de restitución de imagen o reputación profesional.
No todas las pólizas incluyen estas garantías ni lo hacen con los mismos límites.
Y precisamente ahí empieza el verdadero trabajo de análisis.
El capital asegurado importa. Mucho.
Contratar una RC Profesional con un capital insuficiente puede generar una falsa sensación de seguridad.
Pensemos en un profesional que dispone de una cobertura de 150.000 euros, pero participa habitualmente en proyectos cuyo valor supera ampliamente el millón de euros. ¿Es suficiente? Quizá sí. Quizá no.
El capital adecuado debe analizarse teniendo en cuenta la actividad, facturación, tipo de clientes, contratos, dimensión de los proyectos y perjuicio máximo razonablemente posible.
Elegir el capital porque «es el que viene en la póliza» no es analizar un riesgo.
Atención a cuándo se produce la reclamación
Este es probablemente uno de los aspectos más técnicos y más importantes de una póliza de RC Profesional.
Un error puede cometerse hoy y descubrirse años después. Por eso hay que analizar cuidadosamente desde qué momento quedan cubiertos los trabajos realizados y hasta cuándo podemos comunicar una reclamación. La retroactividad y el ámbito temporal de la póliza son cuestiones fundamentales.
Una póliza aparentemente económica puede resultar poco útil si deja fuera trabajos realizados anteriormente.
¿Y si cambio de aseguradora?
Precisamente por lo anterior, cambiar una póliza de Responsabilidad Civil Profesional exige bastante más cuidado que cambiar un seguro de automóvil.
No debería cancelarse una póliza y contratar otra atendiendo únicamente al precio. Antes hay que comprobar cómo quedan protegidos los trabajos realizados durante los años anteriores y cómo enlazan las condiciones temporales de ambas pólizas.
Un ahorro pequeño en la prima puede convertirse en un problema muy grande si aparece posteriormente una reclamación por un trabajo antiguo.
El precio no debería ser el primer criterio
Las propias aseguradoras ofrecen soluciones muy diferentes de RC Profesional.
Cambian las actividades admitidas, capitales, franquicias, exclusiones, gastos de defensa, retroactividad y coberturas adicionales.
Por eso dos presupuestos aparentemente similares pueden estar asegurando cosas bastante diferentes.
Protege tu profesión y también lo que has construido con ella
Detrás de cada despacho, consulta o empresa profesional hay años de formación, trabajo y patrimonio. Un error involuntario no debería poner todo eso en peligro.
El seguro de Responsabilidad Civil Profesional permite ejercer con mayor tranquilidad sabiendo que, si aparece una reclamación, no tendremos que afrontarla solos.
